Historia

Calle Ollerias, antiguamente Calle Sagasta o Calle del Generalísimo, donde actualmente se encuentra la sede de nuestra Sociedad

La Peña: Más de un Siglo de Historia y Compañerismo en Andújar

Desde sus humildes comienzos a principios del siglo XX hasta su consolidada presencia actual, la sociedad «La Peña» ha sido un pilar fundamental en la vida social de Andújar. Su historia es un reflejo de la visión, el esfuerzo y la unión de sus miembros, que han sabido mantener vivo el espíritu de la asociación a lo largo de más de cien años.

Los Primeros Pasos en la Calle San Francisco

La Peña nació en un ambiente de efervescencia social y cultural, alrededor del año 1911, cuando un grupo de andujareños visionarios decidió fundar un espacio de reunión y convivencia. El primer hogar de esta naciente sociedad fue un modesto local situado en la céntrica calle San Francisco. Allí, entre charlas, tertulias y actividades de ocio, se forjaron los lazos de amistad y camaradería que serían la base de La Peña. Aquel espacio, aunque sencillo, fue testigo de los primeros años de una sociedad que prometía perdurar en el tiempo.

La Adquisición de la Sede en Calle Ollerías: Un Hito Fundamental

A medida que La Peña crecía en número de socios y actividades, se hizo evidente la necesidad de contar con una sede más amplia y propia. Fue alrededor del año 1935 cuando se presentó una oportunidad única: la adquisición del edificio de la antigua Telefónica, ubicado en el número 45 de la calle Ollerías. Esta imponente edificación, con su amplitud y ubicación estratégica, era perfecta para albergar las crecientes necesidades de la sociedad.

Sin embargo, la compra de un inmueble de tal envergadura representaba un desafío económico considerable para la época. La solución llegó de la mano de la solidaridad y el compromiso de los propios socios. Un total de 200 socios se unieron para aportar el capital necesario, demostrando su fe en el futuro de La Peña. Cada uno de ellos contribuyó con una participación, convirtiéndose así en copropietarios de un sueño compartido.

Con el paso de los años, La Peña fue gestionando la situación de estas participaciones de diversas maneras. A muchos de aquellos socios fundadores o sus herederos, la sociedad les compró sus participaciones, reconociendo así su aportación inicial. Otros decidieron convalidar la cantidad aportada por cuotas sociales, continuando su apoyo a la Peña a través de su membresía activa. Finalmente, un grupo de socios conserva aún el documento oficial que acredita su participación, estableciendo que solo podrían solicitar el importe de la misma en el caso de una hipotética venta del edificio. Este sistema, ideado en su momento, aseguró la viabilidad económica de la sociedad y garantizó la implicación de sus miembros.

Un Futuro con Propósito Social

El compromiso de La Peña no se limita únicamente a sus socios y actividades internas. La sociedad, consciente de su arraigo en la comunidad y su espíritu de servicio, ha establecido un noble propósito para el futuro. En un gesto de generosidad y responsabilidad social, se ha estipulado que, en el caso de que la sociedad «La Peña» llegara a disolverse, el patrimonio restante pasaría a formar parte de las Hermanas de San Juan de Dios. Esta cláusula testamentaria es un reflejo del espíritu altruista que ha guiado a La Peña desde sus inicios, asegurando que su legado perdure y continúe beneficiando a la sociedad, incluso más allá de su propia existencia.

La historia de La Peña es una narrativa de perseverancia, compañerismo y adaptación. Desde un modesto local en la calle San Francisco hasta la adquisición de su emblemática sede en Ollerías, y con un compromiso social que mira hacia el futuro, La Peña sigue siendo un referente de la vida social y cultural de Andújar.